Continúa proceso por medio del INPAC

Los trabajos pendientes del interior del templo que todavía entran en la partida presupuestal asignada al Instituto del Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca, INPAC, para continuar con el proceso de restauración, incluyen el rescate, estabilización y protección de los vestigios de pintura mural y decorativa que quedan en el paredes laterales al interior, y la restauración-conservación de las columnas metálicas y pedestales de piedra de la entrada que sostienen parte del coro.

Estos trabajos comenzarán el próximo lunes, 20 de mayo 2019, autorizando este proceso el INAH por medio de la Lic. en Restauración Carolina Olvera del Centro INAH Oaxaca. Estará también como supervisora la Lic. Ariadna Rivera.

Licencia no. SCR 2019/21. Los trabajos serán ejecutados por el INPAC, a través de Tzapotecatl Arquitectos que ha nombrado como Restauradora responsable a la Lic. Victoria Rivera y como Residente de la Obra, a la Lic. Verónica Stefania Díaz.

En la primera visita que realizó el Centro INAH Oaxaca para abrir la bitácora de obra, jueves 16 de mayo, se encontraron representantes del INPAC, Restauradora Carmen Liliana Esquivel y el Arq. Luis Miguel Rebolledo que estarán dando seguimiento al trabajo que realizará el contratista, representado por el Arq. José Ernesto Díaz.

La Lic. Olvera del Centro INAH muy amablemente ha indicado que cualquier duda o inquietud sobre este proceso puede ser abordado por medio de alguna plática o exposición especial si se requiriera.

El Comité encargado de las Obras del Templo de la Soledad, Barrio de Vista Hermosa, agradece a todos los que hasta hoy, siguen participando en este rescate de conservación de un patrimonio común a todo el Municipio de San Agustín, Etla y a los oaxaqueños.

Los trabajos están programados para llevarse a cabo en dos meses. En ciertas partes del proceso el templo estará cerrado al público. Se les estará informando al respecto.

Es importante subrayar que no es una restauración para decorar el interior, sino la encomienda es proteger los vestigios murales que serán cubiertos para su preservación.

Si en un futuro se contara con los recursos económicos suficientes se podría iniciar otro proceso que seguramente requerirá de una fuerte cantidad y mucho tiempo para poder realizarla.

Como siempre agradecemos su atenta lectura a la bitácora del proceso.

© Archivo fotográfico de Verónica Soledad Espinosa López, D.R. Queda estrictamente prohibido copiar y/o reproducir imágenes y/o información de cualquiera de las entradas de este blog, sin previa autorización de quien administra este sitio, espinvero (Verónica Soledad Espinosa López). San Agustín, Etla, Oaxaca, Méx. Mayo 2019.

Advertisements

La Navidad en comunidad

La Navidad recuerda el nacimiento de Jesús y el sentido profundo de esta celebración anual es la de recordarnos el gran amor que Dios/Padre manifiesta a la humanidad mandando a su propio Hijo para salvarla.

Sea la fe que uno profese, este concepto profundo de ser amados por un gran Creador debería despertar en nuestra naturaleza aquellos instintos positivos que nos hacen actuar en busca del bien común. “Una comunidad es un grupo de personas que están de acuerdo para crecer juntas”.

Por esta razón, celebro que el Párroco Hernández Herrera nos haya invitado a convivir en una celebración de Navidad comunitaria, donde todos participaron, desde las autoridades municipales, hasta bienes comunales, agentes de pastoral, niños de la catequesis, los padres de familia, vecinos de todos los barrios y voluntarios.

Todos ellos se organizaron para llevar a cabo: las posadas en los distintos barrios del municipio; la Misa de Gallo con un hermoso nacimiento en tamaño real en la explanada del palacio municipal; la Pastorela para recordarnos el gran evento del nacimiento de Cristo, y finalmente, degustar una muy rica cena de Navidad con ambiente muy festivo y música viva.

A pesar del frío, la gente acudió a la procesión de los Niños Jesús, y luego a la misa que empezó unos minutos después de las 10 de la noche. Posteriormente, los pequeños realizaron una colorida Pastorela, todos ellos muy aplicados en sus respectivos papeles, cerrando su representación con el “arrullo del Niño” y brincoteando al son del Jarabe Tapatío. El párroco les acompañó, y también procedió después a la bendición de todos los Niños Jesús que llevaron los asistentes.

Les comparto algunas imágenes de nuestra feliz Noche y Cena de Navidad, que no es lo mismo que cualquier “cena en Navidad”, como bien lo recalcó nuestro párroco.

Celebramos pues, de forma muy especial, el cumpleaños 2018 de Jesús.

nacimiento01

Nacimiento a escala real. 24 de Diciembre 2018.

procesion01

El Niño Jesús de San Agustín se prepara para salir en procesión.

Los Niños Jesús de San José y el de San Agustín esperan la procesión.

procesion04

En el portal de San José, se organiza a los pequeños para la procesión.

procesion03

Los Reyes Magos y Pastores.

procesion06

La luna se asoma entre los cerros. Sube la procesión rumbo a San Agustín.

procesion07vsel

La procesión espera al Niño de Jesús del Barrio de Soledad Vista Hermosa.

procesion08vsel

La procesión del Barrio de Vista Hermosa acercándose a San Agustín.

procesion09vsel

Encuentro de todos los Niños Jesús de los barrios del municipio de San Agustín.

procesion091vsel

Preparados para la Misa de Gallo.

procesion093vsel

La comitiva con los Niños Jesús espera su turno para que éstos sean colocados en el Nacimiento.

procesion094vsel

Los niños que participarán en la Pastorela toman sus lugares.

procesion092vsel

Se colocan los Niños Jesús en el Nacimiento. Con José y María vestidos a la usanza oaxaqueña.

pastorela01vsel

Inicio de la Pastorela.

pastorela03vsel

La Anunciación. El Arcángel.

pastorela05vsel

María visita a su prima Isabel.

pastorela04vsel

Narrador.

nacimiento02vsel

Los Niños Jesús de todos los barrios del Municipio en su pesebre.

pastorela02vsel

Los ángeles se preparan para entrar en acción.

pastorela07vsel

Coro de ángeles. Anuncian con Gloria el Nacimiento de Jesús.

pastorela08vsel

María y José camino a Belén.

pastorela09vsel

El diablo trata de comprar el corazón del pastor.

pastorela091vsel

Encuentro con los pastores.

pastorela092vsel

Los ángeles cantando el Gloria.

pastorela06vsel

Adoración del Niño Jesús.

pastorela095vsel

Finaliza la Pastorela, todos entran a escena.

pastorela093vsel

Un acercamiento a los participantes de la Pastorela. Se preparan para adorar al Niño Jesús.

pastorela094vsel

Público y pequeños disfrutaron de esta colorida representación.

pastorela096vsel

El padre Saturnino Alejandro arrulla al Niño Jesús. Gloria a Dios en el Cielo y paz a los hombres de buena voluntad.

 

Maestros restauradores

Justo el 1o. de Noviembre me di una vuelta por el CaSA y aproveché pasar al templo para ver cómo van los trabajos.

Me encontré con el Maestro Restaurador de retablos, Cirilo Sánchez, que junto con su equipo están a cargo de realizar los trabajos de rescate y restauración de las 5 puertas del edificio. La puerta principal, dos puertas laterales y dos puertas interiores.

El trabajo le llevará aproximadamente dos meses pues está muy requerido para ir a trabajar a otros sitios donde lo buscan por sus conocimientos y maestría. No puede tomarse mucho tiempo.

El Maestro Restaurador Sánchez indicó, que se logró rescatar el 50% del total de las puertas. Las maderas que se utilizarán para completar los faltantes serán el ayacahuite y el pino. Se les dará un terminado rústico en nogal oscuro clásico a base de cera protectora. También se les aplicará fungicida. Garantiza su trabajo para otros 25 años. Claro, será conveniente dar el mantenimiento adecuado cada 2 o 3 años.

Los maestros llevan un avance del 60%. ¡Ya pronto estrenaremos puertas!

Gracias una vez más a las manos artífices que van recuperando la hermosura de este histórico inmueble. Gracias INPAC. Gracias Tzapotecatl Arquitectos y gracias a ti, que sigues y participas en este proceso de restauración, iniciado desde el 2014 por nuestra comunidad.

© Archivo fotográfico de Verónica Soledad Espinosa López, D.R. Queda estrictamente prohibido copiar y/o reproducir imágenes y/o información de cualquiera de las entradas de este blog, sin previa autorización de quien administra este sitio, espinvero (Verónica Soledad Espinosa López). San Agustín, Etla, Oaxaca, Méx. Noviembre, 2018.

Esfuerzo propio de titanes, un emprendedor visionario, José Zorrilla de San Martín y Trápaga

Este título busca describir la impresión que me dejó la grata experiencia de entrevistarme, hace ya algunas semanas, con don Jaime Zorrilla San Germán, tataranieto del fundador de la fábrica textil La Soledad.

En esta oportunidad don Jaime compartió conmigo y mis padres, imágenes de sus familiares y objetos que dan cuenta de la trayectoria de las generaciones que sucedieron al fundador, José Zorrilla Trápaga.

Así mismo, tuvo la amabilidad de redactar un extracto sobre la vida de don José y la fábrica textil de Vista Hermosa. A continuación transcribo algunos párrafos del mismo, que se refieren a la gran proeza que implicó construir todo un complejo industrial textil hacia inicios de la década de 1880. Tengamos en cuenta que la orografía de Oaxaca es muy complicada, que prácticamente eran inexistentes los caminos y carreteras, y el tren llegaba sólo hasta Tehuacán, Puebla.

Don José Zorrilla de San Martín y Trápaga fue el dueño y fundador de la fábrica de hilados y tejidos La Soledad en el punto reconocido como Vista Hermosa en el municipio de San Agustín, Etla, Oaxaca. Oriundo de Quintana de Soba, Santander, España, vino a radicar a Oaxaca en los años 60 del siglo XIX. Casó con Doña Josefa Tejada N., de origen oaxaqueño, hija del General Nicolás Tejada. Con Doña Josefa procreó 8 hijos de nombres: José, Federico, Manuel, Enrique, Francisco, Carmen, María y Alfonso.

De las muchas empresas que realizó en el estado de Oaxaca, se asoció con Jacobo Grandison, para crear la fábrica de hilados y tejidos ubicada en el pueblo de Xía, en el Distrito de Ixtlán; también fue socio fundador, en unión de sus primos de apellido Sáenz Trápaga, de la fábrica de hilados y tejidos San José (1873), ubicada en San Agustín Etla.

Funda su propia fábrica textil, La Soledad, hacia 1883 (en San Agustín Etla también), un edificio hermoso y de buen gusto para la industria de ese tipo en su tiempo.

El complejo industrial contó con el gran y hermoso inmueble de dos plantas que albergó las grandes maquinarias, motores y telares; el chalet donde habitó la familia de don José; un molino de trigo que produjo harina y pan que tuvieron mucho éxito para consumo local y externo, y que por tanto, fuera la causa de que se promoviera el cultivo de trigo en los alrededores; una capilla estilo neogótico que ahora está en proceso de restauración; otras habitaciones para otros procesos y actividades; casas habitación para los obreros-trabajadores, y una planta de luz hidroeléctrica (La Luz) que fue de las primeras en el país en proporcionar energía eléctrica a la ciudad de Oaxaca, y que sería ampliada por su hijo Federico en 1909 con la construcción de otra planta de luz, denominada La Soledad también.

La construcción del edificio y la instalación de la fábrica fueron un esfuerzo propio de titanes. La maquinaria, telares, etc., para montar la fábrica fue importada desde Inglaterra y traída por barco al Puerto de Veracruz, de donde se transportó por tren a Tehuacán, Puebla, y de esa población fue movilizada por medio de un gran número de carretas jaladas por yuntas.

Cientos de hombres (tan fuertes) y bestias (tan sufridas) recorrieron por meses caminos que existieron hasta ese momento, sólo por el motivo de hacer llegar tan preciada carga hasta San Agustín, Etla.

¡Imaginemos las vicisitudes y el titánico esfuerzo físico que tuvieron que sortear todos los participantes en ese trayecto para la movilización de miles y miles de toneladas de carga, atravesando la Sierra y la Mixteca oaxaqueñas, llegando hasta el Valle de Etla, para  luego subir hasta el punto donde se erigió la fábrica, lo que debió ser tan jubiloso a sus esforzados y cansados pasos hacia finales de la década de 1870! Ya habrían tenido, por supuesto, las experiencias de transportar de igual forma, todas las pesadísimas maquinarias que llegaron también a las fábricas de Xía y luego a San José.

¿Qué logística, qué recursos tanto humanos y materiales, qué esfuerzo, qué tiempo, qué habilidades entraron en juego para lograr esta empresa de titanes? Eso sólo lo saben los que pasaron por tal trance hace más de 150 años. (Esfuerzo que creo muchos de mis paisanos no consideraron al entrar a destruir y desmantelar los vestigios de las fábricas de Vista Hermosa y San José hacia 1987, qué penoso… pero no nos desviemos del tema).

…De esa misma forma se transportaron, en barricas, el cemento, las columnas de hierro, las forjas y láminas para la techumbre, y todo aquello que era indispensable para la construcción del edificio, mismo que, como dato curioso, contaba con un sistema de “aire acondicionado” que consistía en la circulación de agua templada a todo lo largo del techo de la fábrica y que mantenía fresco el lugar de trabajo para beneplácito de los obreros, también contaba con una excelente ventilación (recordemos los grandes ventanales de su fachada).

Todo lo que era necesario para levantar un edificio de tal envergadura… desde un simple clavo, tuerca, resorte, etc., tuvo que ser incluido en “el cargamento” que viajó desde el viejo Continente. Don José trajo todos los elementos físicos que componían el proyecto arquitectónico más todas las maquinarias que producirían desde los hilos que se ocuparían para tejer las preciadas telas.

Me gustaría llegar a saber cómo, quién y dónde se produjo tal proyección, tal idea tan ejemplar de los cambios que se gestaban en aquella época de revolución industrial y del desarrollo de infraestructura en nuestro país durante el Porfiriato. Don Jaime comentó que José Zorrilla debió formular, él mismo su proyecto con base en la experiencia que adquirió en su juventud al trabajar y viajar por Inglaterra y claro está, después de la experiencia adquirida en sus dos empresas textiles previas.

Ahí mismo (San Agustín, Etla) se fabricaron los ladrillos necesarios para la construcción del edificio, y se formaron los primeros carpinteros, herreros, plomeros, albañiles y técnicos, utilizando la mano de obra de los vecinos, más otros traídos de diferentes entidades.

La fábrica contaba con casas habitación para los empleados y obreros en las que habitaban con sus familias, que han sido los precursores de muchos de los descendientes que aún viven en esta comarca.

Quiero imaginar, cómo sería entonces San Agustín, creo que prácticamente el punto donde se asentó la fábrica estaría completamente despoblado y que la mano de obra calificada sería inexistente localmente, si no hubiese sido capacitada por personas que migraron de otras poblaciones de la República donde las fábricas textiles ya estaban bien asentadas o auxiliados por personal extranjero conocedor del ramo.

Y con referencia a la vida productiva de la fábrica, Don Jaime indica en su escrito que en el año 1939, Lázaro Cárdenas expropió la fábrica a los legítimos dueños (todos los hijos vivos en aquel momento de don José Zorrilla) sin ninguna indemnización. El que manos inexpertas la manejaran y las vicisitudes de las circunstancias históricas (a lo largo de una línea en el tiempo que va de 1883 hasta 1987) fueron causales para que la fábrica finalmente declinara en diversos momentos de su historia después de haber sostenido una plantilla de cientos de trabajadores por turno en las primeras décadas de su fundación y también en el periodo entre guerras mundiales.

Todo lo expuesto anteriormente, da evidencia del férreo carácter y la gran visión que como hombre de negocios y de industria tuvo don José Zorrilla, quien viviera sólo 68 años y ocupara el puesto de vicecónsul de España en Oaxaca. Don José murió el 25 de mayo de 1897 de una enfermedad pulmonar.

Andrés Portillo en el libro Oaxaca en el Centenario, concluye una sentida semblanza sobre don José Zorrilla a su muerte con la siguiente frase: …Así era el personaje que hemos perdido, digno por mil títulos de honor menos estéril que la ofrenda de nuestro recuerdo. (Texto que aparece en el magnífico libro de Griselle J. Velasco Rodríguez, Capitalismo y modernización en Oaxaca. La Industria textil durante la Reforma y el Porfiriato).

Como se lo expresé a don Jaime, en nuestra entrevista, estoy de acuerdo con él sobre calificar como titánico el trabajo que realizó su tatarabuelo, junto con los hombres y mujeres que construyeron y dieron forma a su visión industriosa. Definitivamente, don José Zorrilla Trápaga fue un gran exponente de su tiempo y un personaje de la historia de nuestro estado a quien debiera darse mayor honor y reconocimiento.

Nuestro Oaxaca y nuestro país necesitan más personas, mujeres y hombres, que cuenten con esa visión muy integral, constancia y determinación para lograr sus metas como lo hizo don José Zorrilla, el fundador.

Su vida y esfuerzos tuvieron repercusión en diversos ámbitos como el económico, social, cultural, y hoy hasta en el artístico, por temas tales como la arquitectura sustentable, ecológica y de la gran belleza que legó, y que ahora alberga un centro de artes, gracias a la visión de otro gran hombre como el Maestro Toledo.

A continuación, para concluir, les comparto la imagen de una pintura, propiedad de don Jaime que muestra la orgullosa herencia del fundador, pintura que seguramente habría sido encargada por su hijo, Federico Zorrilla, hacia la década de 1910 a 1920, pues la planta de luz, la Soledad, sería construida por don Federico hasta 1909.

Agradezco la autorización de don Jaime Zorrilla San Germán para compartir la siguiente imagen donde ubiqué cada uno de los elementos arquitectónicos que conformaban la propiedad de la fábrica textil La Soledad. La planta hidroeléctrica, La Luz, no aparece en dicha imagen pues se encontraba kilómetros más arriba entre los cerros donde la bajada del caudal del río, movía las turbinas para la generación de energía eléctrica (ubiquemos que en la industria textil, la electricidad fue también un importante factor de progreso. Hacia 1900 el 44% de la capacidad eléctrica instalada en nuestro país era proveída por los fabricantes de telas).

cuadro_fabrica2

Legado de Jaime Zorrilla San Germán. Pintura al óleo que debió haber sido comisionada después de 1909, a punto de iniciar la Revolución Mexicana. Es una imagen que muestra todo el complejo industrial y habitacional, legado por don José Zorrilla Trápaga. Construido en el pueblo de San Agustín, Etla, Oax., entre 1880 a 1890. Con la anexión de la planta eléctrica la Soledad en 1909, construida entonces por la segunda generación, Zorrilla Tejada.

© Archivo fotográfico de Verónica Soledad Espinosa López, D.R. Queda estrictamente prohibido copiar y/o reproducir imágenes y/o información de cualquiera de las entradas de este blog, sin previa autorización de quien administra este sitio, espinvero (Verónica Soledad Espinosa López). San Agustín, Etla, Oaxaca, Méx. Octubre, 2018.

 

El INPAC y la siguiente etapa

Con la intención de mantener una bitácora de las actividades que se van realizando para la restauración del templo, les comparto en esta ocasión, los alcances que la obra del INPAC (Instituto del Patrimonio Cultural de Oaxaca) tendrá en esta segunda etapa, que como hemos visto, no ha estado exenta de contratiempos, que han sido superados el pasado mes de agosto, con el reinicio de los trabajos del recubrimiento de las paredes laterales que estaban totalmente expuestas.

Tzapotecatl Arquitectos (Constructora que realizó la primera etapa de la restauración, y que sigue a cargo de realizar los trabajos de la segunda) nos informa y confirma que se llevarán a cabo las siguientes acciones al interior del templo:

  1. Consolidación de grietas en muros y bóvedas catalanas.
  2. Liberación de losetas de piedra cantera deterioradas para su tratamiento y reintegración en su sitio original.
  3. Liberación de losetas de firme de concreto simple en nave y transeptos del templo (ejes transversales que forman la planta de cruz latina de un templo), para la integración de losetas de piedra cantera laminada.
  4. Desmontaje de tablones y vigas de madera del coro, para su tratamiento y sustitución de piezas deterioradas.
  5. Rehabilitación de puertas de madera de acceso principal y laterales.
  6. Integración de instalación eléctrica oculta por piso y visible en muros (no incluye suministro de luminarias nuevas).

Como se aprecia, mucho trabajo por realizar, y aún quedarían varios pendientes al finalizar esta etapa a cargo del INPAC… pero esa será otra historia, a la que ojalá podamos dar un final satisfactorio.

This slideshow requires JavaScript.

© Archivo fotográfico de Verónica Soledad Espinosa López, D.R. Queda estrictamente prohibido copiar y/o reproducir imágenes y/o información de cualquiera de las entradas de este blog, sin previa autorización de quien administra este sitio, espinvero [Verónica Soledad Espinosa López]. Octubre, 2018. 

Planta “La Luz”

En los convites y festejos de los “confirmados” en la fe, durante el primer fin de semana del mes de agosto, llegué de invitada a la casa de Jessica.

Mientras degustaba una rica comida, y un buen mezcalito, me percaté de un cuadro solitario que colgaba sobre una amplia pared blanca de la casa de la bisabuela de Jessica.

Pregunté a Betza (otra de mis parientas) sobre quién aparece en la foto… un hombre en traje de oficio, de bigote oscuro y abundante, de sombrero negro que le da un aire serio, adusto y que posa firme junto a una gran maquinaria. Inmediatamente, me indicó que en esta imagen aparece don Pedro Flores, el fundador de la familia Flores, quien vivió y trabajó en la planta “La Luz”. Esta planta generó energía eléctrica por primera vez en el estado hacia finales de 1800 y principios de 1900.

Planta La Luz

Don Pedro Flores, quien trabajara en la planta La Luz de San Agustín, Etla. Don Pedro se ubica al lado de un generador que producía energía eléctrica gracias a una turbina hidráulica que era alimentada por aguas del Río Grande de San Agustín. En la imagen se aprecia un gran volante que mantenía cierta inercia y velocidad gracias a una flecha que conectaba a los tres componentes: turbina, volante y generador. Fotografía, cortesía y propiedad de la Familia Flores Sosa.

Indagando con mi familia sobre el tema, tuve la oportunidad de platicar con el tío Pedro Roberto Espinosa Lescas, ingeniero de profesión, quien me dio la siguiente reseña sobre la vida de “los Planteños”, como se conocieron a quienes vivieron y trabajaron por varias décadas en la planta hidroeléctrica La Luz.

Esta planta se encontraba aproximadamente a 5 kilómetros del municipio de San Agustín, siguiendo el cauce o caída del río Grande, principal afluente de la población. Quienes vivieron y trabajaron en la planta ocuparon los siguientes puestos:

“Tanqueros”, encargados de vigilar que el nivel del agua en el tanque se mantuviera constante. Recorrían también el canal que alimentaba la planta para limpiarlo y permitir que el agua fluyera adecuadamente (pues se debía suministrar del agua suficiente para mover las turbinas, que conectadas por medio de una flecha a un gran volante, generaban una inercia y movimiento constantes que se convertían finalmente en energía eléctrica en el generador).
“Operadores”, que eran de turbina u operadores del tablero eléctrico.
“Personal de la línea de transmisión”, quienes vigilaban la entrega de la planta al núcleo urbano.

Todos estos cargos se cubrían en tres turnos. Por lo tanto, se generaba un alto empleo, y a este grupo de numerosos trabajadores junto con sus familias se les denominó “los Planteños” como se indicó anteriormente.

Dentro de la nave, donde estaban los generadores, habían también ayudantes, mecánicos de primera, de segunda, y el grupo de intendencia, pues la planta al encontrarse en un área boscosa, necesitaba de constante mantenimiento, como quitar maleza, desalojar de “basura o atascos” el canal, etc.

Por lo tanto, se fundó una unidad habitacional bien identificada (les recuerdo, que en el censo de 1930, aparecen los folios que correspondían al levantamiento de información que se hizo precisamente, en la planta La Luz) a la que acudían los domingos, comerciantes de Etla y San Agustín, con mercancías de todo tipo para brindar de todos los insumos necesarios a los Planteños, realizándose una especie de tianguis dominical.

La planta trabajó aproximadamente de 1885-87 hacia 1965. Después de esa fecha todavía se mantuvo por algunos años sin trabajar con personal que cuidaba de las instalaciones.

Los dueños que fundaron y construyeron la planta originalmente, habitaron en una casa erigida como un segundo piso sobre la nave industrial donde estaban las turbinas, generadores y tablero de distribución.

Esta planta tenía máquinas “silenciosas” (así dijo el tío Roberto), ya que las turbinas hidráulicas producen un zumbido, pues como no hay combustión no hay explosiones. Creo que el desfogue (la entrada o salida del agua hacia las turbinas) era más “estruendoso” que las maquinarias…

Recordemos que la fábrica textil La Soledad tiene un medallón blasonado inaugural con fecha 1883, si las ubicamos en el tiempo, la planta de luz fue puesta a andar a los dos años, o si no, casi en la misma fecha que la fábrica entró en funciones por primera vez, ya que, la energía que se producía en esta planta llegaba a las dos fábricas textiles de San Agustín, y a ciertas casas que tenían su contrato de luz (generalmente, las casas de los familiares de los Planteños), y la mayor parte de la energía eléctrica, se llevaba hasta la ciudad de Oaxaca.

En ese momento, visualicemos el tamaño urbano de la ciudad de Oaxaca, inconmensurablemente menor al actual, la energía producida en la planta La Luz, prácticamente habría cubierto la mayor demanda del alumbrado público en toda la ciudad. La subestación, comenta el tío Roberto, estaba al parecer, en el Jardín Conzatti, donde había también otros generadores con motores de combustión interna para completar la demanda de electricidad de la ciudad (esto al parecer en las primeras décadas del siglo XX).

¿Quiénes fueron los Planteños, de los que todavía se acuerda el tío Roberto? Pues tenemos al Sr. Miguel Domínguez, que fue tanquero (patriarca de la familia Domínguez Lescas); el Sr. José Aguilar; el Sr. Miguel González (el Pachón); el Sr. Benito (el Cazahuate); el Sr. Pedro Flores (el tatarabuelo de Jessica); el Sr. Gustavo Romero, quien fungiera como administrador de la Planta por tantos años… y tantos otros trabajadores a los que me gustaría mencionar (a través de las aportaciones de sus propios descendientes a este sencillo texto).

Y bueno, hasta aquí llega la historia que reconstruyo gracias a los recuerdos y evocaciones del tío Roberto, que a partir de una imagen que guardan los descendientes de aquellos “Planteños” me invitó a rendir este recuento.

Hoy, el espacio que albergó la primera planta de luz del estado de Oaxaca en el bosque de San Agustín, describe paredones y espacios vacíos, ruinosos, vandalizados e invadidos por la maleza, algo que sin embargo fue, símbolo de pujanza, progreso y desarrollo económico de la zona y del estado.

Otra historia más para reconocer la importancia del ejercicio de la memoria, y ésta persista aún un rato más con nosotros.

Un agradecimiento especial a la Familia del Sr. Pedro Flores, y a quienes como el tío Roberto, quieran compartir algo más sobre este capítulo de la historia de nuestra población, para conocimiento de las presentes y futuras generaciones.

© Fotografías por Verónica Soledad Espinosa López. D.R. Queda estrictamente prohibido copiar o reproducir imágenes y/o información de cualquiera de las entradas de este blog, sin previa autorización de quien administra este sitio, espinvero [Verónica Soledad Espinosa López]. Si fuera autorizada su publicación, las imágenes e información siempre deberán incluir la fuente original y los créditos correspondientes que se indiquen para cada caso. Archivo fotográfico de Verónica Soledad Espinosa López.